México: Al PRI lo dejamos regresar todos

Como muchos más han expresado en las redes sociales, yo también lamento que México haya dado un gran paso atrás, pero no nos engañemos: los responsables del regreso del PRI a la Presidencia no son las televisoras, las encuestadoras o el IFE. Los responsables somos todos nosotros.

Enrique Peña Nieto será presidente con el voto de 19 millones; da igual si votaron por un hueso, por una despensa, por tontos, por haber sido intimidados o porque realmente creen que será buen presidente, su voto cuenta igual que el de cualquier otro, eso es parte de la democracia. En el padrón había otros 60 millones de mexicanos que no hicimos suficiente.

Fuimos 15-16 millones que preferimos hablar de encuestas amañadas y creer que todo México era como nuestro Facebook en lugar de salir a convencer a más mexicanos de la importancia de esta elección y de darle una oportunidad a Andrés Manuel López Obrador. Fueron 12 millones que hoy se quejan de que ganó el PRI pero ayer le ayudaron al aferrarse a una Josefina Vázquez Mota sin posibilidades.

Fue ese millón de ¿maestros? que le regaló 3 años más de registro al partido de Elba Esther al votar por el títere llamado Gabriel Quadri. Fueron esos 30 mil que siguen votando por Cantinflas o los cientos que hoy reclaman que no había suficientes boletas en las casillas especiales pero no se preocuparon al respecto hasta que vieron el tamaño de la fila.

Al PRI también le ayudó ese millón de personas que prefieren mantener ese aire de superioridad moral y decir que todos son iguales. Y sobre todo, el impulso más fuerte se lo dieron esos 30 millones que simplemente decidieron no votar. Dejaron que alguien más decidiera por ellos y así nos fue.

Dicen que todo pueblo tiene el gobierno que se merece. Es un dicho que en realidad no aplica para todos los pueblos, pero que en México probablemente sea cierto. Por 12 años el PRI esperó pacientemente para recuperar lo que cree suyo; durante gran parte de ese tiempo preferimos dividirnos entre izquierda y derecha, entre los buenos y los malos.

Sólo reaccionamos cuando el dinosaurio amenazaba con volver, y ni siquiera entonces pudimos dejar atrás nuestras diferencias. Para unos era más importante dejar claro que todos los demás eran los malos, para otros pesó más el miedo a un cambio.

El 1 de julio de 2012 fue un día negro para la historia de México, pero no es momento para ponernos a llorar o seguir viviendo de teorías de la conspiración. Toca ponerse a trabajar, a ser más participativos en la vida política, a no dejar que Peña Nieto restaure el viejo sistema que muchos pensamos desaparecería con la alternancia.

El PRI volvió porque lo dejamos regresar. Dejemos de llorar y sentirnos víctimas, asumamos nuestra responsabilidad y asegurémonos de que el gusto le dure sólo 6 años y no 71.

Esta entrada fue publicada en Vida y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s