WWE Hell in a Cell 2011: La redención de los rudos

Hell in a Cell 2011 sin duda superó las expectativas de la mayoría de los aficionados de la WWE. Para quienes temíamos un PPV gris tras apenas dos semanas de promoción, este domingo nos llevamos una agradable sorpresa.

Para empezar, la mayoría de los combates fue de muy buena calidad; a decir verdad, la única mala lucha de la noche fue –lamentablemente para los fans mexicanos– Sin Cara vs Sin Cara, durante la cual incluso se escuchó a parte del público gritar “boooooring!” (“¡aburrido!”) ante los numerosos errores cometidos por ambos luchadores.

A esto hay que añadir el buen desarrollo de las tramas y rivalidades. El final, en particular, le dio más fuerza al drama de Triple H y la “conspiración” en su contra, que continuó este lunes en RAW.

Y quizá lo más importante para mantener el interés del público: Hell in a Cell fue escenario de la reivindicación de los heels (rudos), que ahora ostentan los cinco campeonatos individuales de la WWE.

Alberto del Río es el monarca de la WWE; Mark Henry es el de peso completo; Cody Rhodes ostenta el título intercontinental, Dolph Ziggler el de Estados Unidos y Beth Phoenix el de las Divas. Los únicos faces (técnicos) campeones son Kofi Kingston y Evan Bourne, monarcas en parejas.

¿Por qué es tan importante esto? Porque tal y como comenté tras Extreme Rules en el artículo “El cementerio de los rudos”, hasta hace unos meses la WWE era la tierra de los técnicos con poderes de Superman, mientras los rudos eran puestos en ridículo una y otra vez, sin importar a cuántas trampas o interferencias recurrieran.

En esos días, CM Punk fallaba una y otra vez ante Randy Orton; The Corre era una caricatura de lo que alguna vez fue The Nexus; Alberto del Río perdía oportunidad tras oportunidad de ser campeón del mundo; The Miz era humillado por John Cena y no había un solo heel que inspirara temor o respeto.

Pensar en que Cena u Orton pudieran perder limpiamente era una locura. Sí, lo entendemos, el punto de la telenovela llamada lucha libre es que al final los buenos ganan, pero la WWE lo había llevado a un exceso en el que los villanos eran más débiles que los del Chapulín Colorado.

La situación ha cambiado muchísimo –paradójicamente, para bien, aunque se trate de los malos– desde entonces: Mark Henry se ha consolidado como el primer monster heel en años tras vencer limpiamente a Orton dos veces en fila, además de dejar fuera de circulación a Big Show y Kane.

Alberto del Río es de nuevo el villano suficientemente fuerte para pelear el nivel de Cena y Punk, al tiempo que lo suficientemente astuto para hacerles una jugarreta y que le funcione; Cody Rhodes es el rudo en ascenso, que poco a poco le devuelve el brillo al título intercontinental; por su parte, The Miz y R-Truth han cobrado gran relevancia con su participación en las tribulación de Triple H.

El panorama de la WWE luce mucho más complicado e interesante de cara a la gira por México y la temporada de Survivor Series. Los rudos han recuperado credibilidad, y aunque esto no le guste a los fans de John Cena y Rey Mysterio, es de hecho una muy buena noticia.

Para que un técnico brille necesita tener en frente un rudo al que pueda considerar una amenaza. Cuando los rudos son una caricatura, llegamos al momento en el que muchos fans se aburren y la mitad de la arena abuchea al que supuestamente es el poster boy de la compañía.

Enhorabuena por la redención de los rudos.

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